venerdì 21 ottobre 2011

Pasa que los viernes se caen los helic'opteros.

Y resulta que Gaddafi muere...

Y es noticia en el radio y en el internet, y todo el mundo tendr'ia que saberlo... o no... Y luego?

Y en los parlamentos y gobiernos se hace una especie de murmullo que se balancea entre lo morboso y lo sic'otico. Se decide a donde va el mundo. Y el que se suba va, y el que no...

Y las llanuras de la tierra se juntan con el cielo. Y el infierno tiene, en efecto olor a pasto quemado.

Y los recuerdos se meten entre las sillas y el televisor. Y no te dejan dormir si no les das un beso de buenas noches.

ETA deja las armas y la gente baja los brazos en senal de incredulidad. Igual se meten al metro pensando en la catăastrofe.


Y de igual modo, se guardan en las miradas balas perdidas y lo que nunca se dice... Y el miedo disfrazado de tranquilidad comprada en un almac'en a 12 meses.. Ese se lleva siempre en la cartera.

y palabras en idiomas que no existieron.

y el hambre, y la sequ'ia y el smog y las l'agrimas.

y una compu prestada a la que no le encuentro los acentos. Y a m'i de pronto me dan ganas de verlo todo...

Y la cama en la que despierto, y el caf'e y me tengo que ir a trabajar.

Pasa que los viernes se caen los helic'opteros.

Se juntan las probabilidades con la l'inea del caos y pum! Por un descuido, por una falla t'ecnica, por sobrecalentamiento del motor, o por idiotez pura y simple, un viernes por la manana, mientras te pones la corbata y te enchufas con prisa el caf'e, se te cae un helic'optero frente a la casa.

Salud. Eso no pasa todos los viernes. Que un grupo armado deje baje un cambio, que haya heridos y muertos y bombas y locura y tristeza y estrabismo generalizado, eso es costumbre ya, pero dale... Este es un viernes especial.

Se te vino encima la semana con h'elices y todo.

T'omate el caf'e y no te vayas sin decir te quiero. Aunque sea en voz bajita.

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