Todavía hay restos de aquella noche en el armario.
Aún se asoma el fantasma de esa voz gritando y los autos pasando, y la calle empedrada, y las putadas, y las hojas dobladas y luego rotas... y ese invierno de mierda.
Todavía, por supuesto que todavía es muy difícil decir lo que sucede. Pero ya hay varias pistas, hay caminos por los que es necesario transitar.
Prender la luz.
Todavía pienso si debí haberte roto la boca. Todavía pienso si debiste habérmela roto a mí... y no amenazar... y luego sonrío y las piedras del suelo protegen la confesiòn con cura y todo, con iglesia y yo quemàndome en ella, con ansiolíticos en el bolsillo por si algo viene, y millones de preguntas atragantàndose junto al trago amargo que fue aquella noche, aquellas noches que se vistieron de flan con azúcar quemado.
Aún pienso en lo que hubieras hecho si hubieras escuchado... en lo que hubiera pasado si hubiera hablado.
Y ya está...
Vacìo... Ahora todo se llena de vacío... Y entonces se puede comenzar. Igual, tendrìas que saber que dejè de sonreìr con la frescura con la que lo hacía antes. Dejé de hablar con la soltura con la que solìa hacerlo. Dejé de decir tantas cosas falsas, tantos artificios y cuentos que no sucederàn. Vacío...
Y así es... simplemente. La vida va mucho más fácil ahora... la mayoría de las veces.
Pero todavía despierto y si siento que estás...
me guardo yo en el armario.
Vacío.
Aún un miedo que es un toque demasiado pa mí. Aún mil cosas dando vueltas como en un mambo mortuorio.
Estoy jodida. Todavía...
Vacío...
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