mercoledì 7 luglio 2010

"DEL OTRO LADO DE LA CAMA"

Hace no mucho tiempo…

Hace no sé cuánto tiempo que podía quedarme a perder los minutos, las horas entre la parte izquierda de la cama y el insomnio.

Hace no sé cuánto tiempo… me acuerdo… ¿me acuerdo? Y sí… Creo que aún me acuerdo, me parece que todavía puedo recordar una tarde en la que hacía cosas que le gustaban, por ejemplo, quedarme callada. Quedarme callada cuando mi naturaleza es hablar hasta por los codos. Quedarme callada porque sabía que él lo necesitaba… Así, sin pensar que algo andaba mal. Callarme sólo para escuchar que no decía nada. Y con ese decir nada estaba todo. Pasar una tarde entera viendo videos que le gustaban y jugar x-box con sus amigos a pesar de que me aburría en la segunda partida. Eran realmente buenos los días a su lado.

“You are the only one” dijo una noche. Y luego no dijo nada, y tomamos un taxi de regreso a su casa y no dijimos nada… Pero yo sabía… Yo supe. Y entonces cambió todo. Con un par de palabras dichas desde la nada, lo ví… y ví esa mirada y supe que no tendría otro remedio que decirle “sí” a todo. Así como él se dio cuenta inmediatamente de mis puntos flacos, así como en un segundo se percató de mi talón de Aquiles, de los muchos que tengo y en lugar de aplastarlos, los mordió entre sus sábanas mientras se lo pedía en voz bajita.

Hace no mucho que mi voz no taladraba su cabeza un martes temprano diciéndole: “la puta madre, es re tarde. Me voy, no sé si hay algo en la nevera, no sé si quedó algo de ayer”.

Y hoy… Hoy lo veo dormido. Me despierto un martes intentando romperle la madre a la rutina, lo beso como hace siglos que no lo hago… Se da vuelta, se corre hacia el lado opuesto de la cama, aquél del que juré no moverme para dejarlo dormir, y se da vuelta. Y soy nada. Se da vuelta en la cama en un martes y me doy cuenta, me doy cuenta...

Antes intentaba abrir los ojos y balbucear algo, lo que fuera, intentaba hacerme sentir bien, desearme un buen día, un “nos vemos para cenar”…

Hoy apenas abro los ojos para verlo dormido y saber que da igual que yo esté ahí o no.

Salgo del apartamento pensando en aquella noche en la que dijo “you are the only one” con un vaso en la mano, con una sonrisa, con ganas, sabiendo que podría ser, pensando en lo que pude ser… En que soy sólo un ser humano más en este asco de planeta, en que se me perdió el espacio y el tiempo para decirle que me es importante.

Eran realmente buenos los días a su lado… Hasta que todo se fue a la mierda. Hasta que nos perdimos el uno del otro entre el 4º y el 5º piso del edificio. Hasta que dejó de importarnos si necesitábamos hablar.

Y él, él hace un intento enorme por hacerme sentir que todo marcha bien. Pero los dos sabemos que da exactamente igual que yo esté o no esté ahí, en ese lado de la cama.

Nessun commento: