sabato 31 luglio 2010

NUMERO SBAGLIATO. SCENA 3.

SCENA 3.

Lei dorme. Il telefono suona. Lei si alza senza ascendere la luce e lo prende. Nell´altra metá dell´escena é lui. Mangia chinese food. Gioca con gli sticks. Sembra tranquilo, ma piange. Mangia e parla nello stesso tempo.

-Lei (senza svegliarse totalmente): Pronto?

-Lui: sai che sei la persona piú...

-Lei: Ma chi é?

-Lui: Sono io.

-Lei: Ah, (scende la luce) cosa vuoi?

-Lui: Dirti che... Sei una troia.

-Lei: Ah. E va be... L´hai detto.

-Lui: Sei lo peglio. Se non ti avrei conosciuto...

-Lei: E allora perché chiami ancora?

-Lui: Non lo so...

-Lei: Dai. Se non mi avresti conosciuto saresti l´uomo piú felice sulla terra, certo? Ma non e cosí... Allora, perché cavolo chiami ancora?

-Lui: Non lo so... Mi metti... Comunque, cosa vuol dire chiamarti ancora?

-Lei: Mi odi... Oppure hai qualcosa che non é... Non lo so, avevi detto che non volevi saper niente. Questo comincia a farmi paura.

-Lui: Si, lo so. Scusa per l´ora.

-Lei: Non ti preocupare. Vuoi venire a bere un caffe?

-Lui: Ma perché sei cosí? Sai cosa sucederá se vengo a bere qualcosa?

-Lei: Posso immagginare... Forse...

-Lui: Se ti vedo, dovró fare qualcosa determinante.

-Lei: Cioé?

-Lui: ...

-Lei: Come sempre...

-Lui: Scusa per chiamarti.

-Lei: Cambio il mio numero.

-Lui: Si.

-Lei: Ciao H.

-Lui: Ciao H.

lunedì 19 luglio 2010

"FRANKENSTEIN" La Chicana

LOS REDONDOS. "todo un palo"



PERO PORSU QUE VIENE A CUENTAS.

SOLAMENTE PARA QUE CONSTE EN ACTA, SE ME HIZO HÁBITO, EN CUALQUIER PARTE DEL MUNDO ACABO EN EL TEATRO LOS DOMINGOS.

ME HARÉ CARGO DE QUE TAMBIÉN EL HÁBITO SEA EL DE TOMAR UN HELADO DESPUÉS... MÍNIMO... Y TAL VEZ CHARLAR UN RATITO MÁS CON LA GENTE.

SÓLO PARA QUE SEPAS, TENDRÍA QUE SER DE FRESA.

SOLTANDO.

CAMBIO.

FUERA.

CUAC.

"GOTEROS"

Y bueno...

Cuando despertó aún daba vueltas la cabeza.

Las ideas se obstinan en no dejar dormir y se visten de insomnio.

Los medicamentos se hacen metáforas. Y no hay nada que espante más que una metáfora saliéndose del carril del lenguaje en la carretera para estamparse en el cerco de "precaución" de la realidad.

No puedes pretender tener un proceso de mejoramiento si te bebes un sorbo de palabras acomodadas de tal manera, que igual te den en la madre.

Realidad... que de igual modo está trastocada, hundida, despedazada, corazón de melón, ¿qué puedo hacer por ti?

Dejar de tener prisa porque esté bien.

¿Y si no me da la gana?

Bueno...

Me tomo un vaso de metáforas desgastadas con gotero. Fabricaciones dulces de palabras al revés. También pueden ser grandes espejismos y constructoras de arena en los pies.

Me bebo la dosis, menos 2 gotas. Duermo. Hace falta algo... Pero no son las gotas.

Eso fue lo que le dije al Doc. De modo que dejé de tomarlas.

De modo que ¿de verdad no hay algo que pueda hacer por ti?

Dejar de tener prisa porque esté bien.

¿Y si no me da la gana?

Bue...

No me compres más goteros. ¿Estamos?

Está bien. No pares de escribir. Sólo eso. ¿Estamos?

Dale.

QUINCE. 15. "ENCIMA DE TODO, NÁUSEAS"

A pesar de la premura del tiempo, hicieron el amor otra vez. Esta vez no fue en la habitación. Fue en el pasillo, en las escaleras, en el lava manos, en la ventana, en la mesa. Y fue igualmente bello con la adición de la consciencia de los amantes cuando saben que les queda poco tiempo para estar juntos. Ahora se encontraban en igual posición, los dos contaban con la misma información, pero eso a Pat no la hizo sentir menos triste.

Pese a la noticia reciente, todo había estado más que bien, era el mejor sexo que había tenido. Debe decirse que Pat no era precisamente una santa y Leo tenía su historial, pero ni siquiera había lugar para comparaciones. Se acoplaban de una manera genial. Todo marchaba mejor que nunca hasta que un acontecimiento no esperado sucedió:

El preservativo se había roto. A Pat no le había pasado nunca. Revisó su calendario, hizo cuentas y vio que estaba el día más fértil del mes.

-Qué mala pasada, voy a tener que tomarme una de esas pastillas del día siguiente.

Bonita anécdota para platicarle a los amigos en un domingo mientras se toma un helado.

-¿Querés que las vaya a comprar yo?

-No, gracias. Al rato le llamo a Valeria y le pregunto cuál debo comprar. No tengo idea pero ella seguro me pasa el nombre.

-¿Valeria?

-Una amiga que hace un tiempo tuvo que tomarlas también.

-Ah, pará. ¿Hay algo que pueda hacer por vos?

-No te preocupes, no es nada del otro mundo. En otra época tendría que haberte presentado con mis padres como mi futuro esposo o aguantarme la vergüenza en sociedad de ser mamá soltera, o morir en un aborto mal hecho, pero ahora las cosas son distintas. Bueno, más o menos. Por el momento no tengo planeado convertirme en madre y no creo que tú en padre.

-No, la verdad no. Me gustaría, en un par de años, tal vez. ¿Cuántos años tenés?

-24. ¿Tú?

-28. Somos casi unos pibes.

-Sí. Pues ya está, a la tarde me las tomo y problema resuelto.

Todo había girado179 grados. Resultó que por la mañana “El rascacielos” le decía que partía para su tierra y la dejaba a “La casita de perro” con la importante misión de no traer a nadie al mundo.

-Escuchame, si necesitás algo, de verdad, decímelo. Qué bajón, che.

-Tranquilo, que no pasa nada. Ya vas a ver.

-Decime tu número para llamarte y estar en contacto.

Pat dudó. No quería ser grosera pero en ese momento no se sentía con muchas ganas de que el tema se repitiera en ninguna conversación. A decir verdad, no tenía la menor gana de verlo otra vez y no quería volver a acordarse de su nombre.

De todos modos, sin pensarlo mucho, se lo dio, él le dio el suyo, se vistieron, tomaron un poco de café, un último beso y Leonardo se fue.

-Cuidate y si necesitás algo, me llamás. ¿Dale?

-Sip. Tú también cuídate.

Cerró la puerta y se lo imaginó caminando por la cuadra. La gente siempre se iba de su vida. Por un momento tuvo ganas de ser ella la que se marchara de la vida de los demás, así, sin avisar, dejar impunemente a alguien como lo hacen sin anunciarlo, de pronto, los tornillos de las puertas de una construcción vieja.

La resaca comenzaba a asomarse. Tenía hambre, había dormido poco y pensó que no le vendría mal dormirse un rato. Qué bueno que no tenía función de “Grande y Pequeño” aquél día, pensó. Antes de dormir tenía que llamar a Val para preguntarle por el nombre de las pastillas. Tomó el teléfono y marcó su número.

-Hola. ¿Quién habla? -Val atendía la llamada con la voz alegre que siempre tenía. Se oía música oriental al fondo.

-Hola nena. ¿Cómo andas? Te habla Patricia.

-¡Hey! Bien ¿y tú? ¡Qué milagro! ¿Qué te has hecho? ¿En qué andas?

-Bien también. Nada, en esto y aquello. Oye, ¿te acuerdas del nombre de aquellas pastillas de emergencia?

-Sí, ¿cómo olvidarlo? “Las pastillas del abuelo”. ¡Grandes!

No pudo evitarlo, Pat rió por la broma que le hacía Vale.

-¿Te acuerdas de la primera vez que los escuchamos?

-Si, buenos tiempos aquellos. Tendríamos que vernos para oírlos otra vez. Pero ya, en serio. ¿Cómo se llaman?

-Granillca. ¿Por qué? ¿Necesitas comprarlas?

-Ajá. Condón roto.

-Uy, qué mala onda. ¿Con quién?

-Historia larga. Un conocido argentino que se regresa a su país.

-¡Uff! Coincidencia con las pastillas. No bueno, pues tómatelas ya. Son dos. Te tomas una y a las doce horas otra. Si te mareas, no te asustes, es normal.

-Ok. Son súper efectivas ¿no?

-Sí, no hay bronca. Es seguro.

-¿Por qué se oye música china? ¿Qué haces?

-Yoga. Estoy calmando mi espíritu y alimentando mi cuerpo con energía.

-Buenísimo. Estás re loca, oye… hay que vernos en la semana, te llamo. Gracias por el dato. Cariños.

-Sí, perfecto. Puedo el miércoles o jueves por la tarde. Cuídate y cualquier cosa, me echas un fon y me cuentas de tu argentino. ¿Va?

-Si, te vas a reír hasta que te duela la panza. Mala suerte que tengo. Gracias.

-Besitos. Salúdame a Alejandra.

-Sí, le paso tu saludo.

No sólo se mareó. Las pastas aquellas le provocaron todo el asco del mundo. Tuvo que regresar a la farmacia y comprar otras porque la primera la vomitó a la media hora. Pasó una tarde fatal, comió un sandwich y se fue a dormir. Había quedado en ir al teatro con David, un amigo, pero llamó para cancelar. Estaban dando Antígona en el CNA y Pat moría por verla pero se sentía como si le hubieran pasado encima una mezcladora de cemento.

-Maldita caliente. ¿Ya ves? Por andar metiendo ampones en tu cama. -Decía David del otro lado del teléfono, mientras soltaba una carcajada.
-No es un ampón, tarado. Si yo te contara, no me la creerías.

-Solía decir William Blake: “Extraños compañeros de cama nos da la miseria”. Encima de todo, es argentino. Vaya galanes que te consigues.

-Oscar Wild.

-¿Qué?

-Quien decía eso era Oscar Wild. Y cállate, que si hablamos de las tuyas no sales bien librado. Perdona, pero esta vez vas a tener que ir solo al teatro.

-No hay fijón. Descansa y recupérate pronto, nos estamos viendo. Chau.

¿Qué probabilidad hay de que un preservativo se rompa? La cajita dice 99% efectivo. ¿Por qué le había tocado precisamente a ella estar en la estadística del 1%? Qué mala suerte.

¿Qué probabilidad había de que Leo y Pat se conocieran esa noche? Si también había estado en la estadística del 1%, pese al percance nada agradable y pese a que Leo se le iba, por el solo hecho de haberlo visto, qué buena suerte.

Estaba a mano. “Even-steven”.

Hizo una cita con su ginecóloga y se durmió toda la tarde.

Por la noche, mientras tomaba la otra ración atestada de hormonas, recibió un mensaje de Otif:

“Hola Pat. Estoy de vuelta. Llegué hace un par de días. Dime cuándo nos vemos.”
Pat respondía un poco fastidiada. No quería saber nada de los viajes mentados ni de nadie, quería solamente dormir y soñar algo bonito, o si no, de menos, no acordarse de lo soñado.

“Hola. Espero que todo haya salido bien. ¿Puedes el miércoles por la tarde? Digamos, ¿a las 4:00 pm?”

“Sí. Nos hablamos para confirmar. Un abrazo”.

Los días pasaron. Ensayos, textos, mate. De viajes, hasta el momento, nada.
Los análisis médicos que su doctora le había mandado se los haría el jueves.

-Nunca está de más, no lo conoces, es para estar tranquilas. -Le había dicho la ginecóloga.

Lo único que habitaba su entorno era un desasosiego que crecía con cada minuto que pasaba y lo llenaba de algo muy parecido a lo que saben los jugos gástricos untados con un cuchillo oxidado en un pan podrido.

Solamente la salvaba “Grande y pequeño”. A veces se sentía muy similar a Lotte, hablando sola y buscando todo el tiempo saber quién era, con la complicación de no poder hacerse las preguntas de la manera correcta.

Últimamente nada parecía estar funcionando bien. A ella, como a Lotte, también le hubiera gustado tener el sosiego de una mente lógica.

Si hubiera podido decirle... También le hubiera dicho que era Shakespeare.

Si tan sólo se hubiera quedado un poquito fuera de la estadística… Carajo, si ese condón no se hubiera roto…

giovedì 15 luglio 2010

"D´Buffo" Para Frankenstein

Una brutal y divertida experiencia teatral dirigida por Roberto Duarte.
¡¡¡CORRAN LA VOZ!!!

La novela Frankenstein (1818), de la escritora británica Mary Shelley, es considerada uno de los grandes clásicos de la literatura universal. En esta ocasión, una manada de bufones de la ciudad de México, se apropian de un inolvidable argumento: el monstruo sin amor, y nos invitan a recorrer con ellos un hilarante viaje teatral que se estrena el próximo lunes 9 de agosto, en el Polyforum Cultural Siqueiros y estará en cartelera todos los lunes de agosto a las 20:00 horas.

Esta adaptación, de una obra maestra de la literatura gótica, está dirigida por el controvertido Roberto Duarte, creador escénico que nos ha sorprendido con trabajos como El esqueleto de la señora morales (2007) y Alaska (2009).

Por primera vez, en nuestro país, llega a los escenarios una manada de bufones; cuerpos blancos deformados, hilarantes híbridos humanoides, que harán, con la carcajada del espectador, el soundtrack de D´Buffo para Frankenstein.

D´Buffo para Frankenstein, un portento de tragedia, romance, comedia, aventura, música y pasión, introduce a la audiencia a la esencia entera de las emociones humanas. Es una experiencia teatral que nadie debe perderse pues, después de contemplarla, cambiará el sentido de los sueños.

La trama tiene como personaje central a Víctor Frankenstein quien, después del fallecimiento de su madre, se obsesiona con la idea de detener a la muerte. Así, deja a su familia y a su prometida para ir a la universidad y encontrar el conocimiento para cumplir su cometido, aunque, al hacerlo, esté condenándose a sí mismo y a todos los que ama.

De este modo, el Dr. Víctor Frankenstein, su familia, sus amigos y su creación: el monstruo sin amor, cobran vida en un maravilloso y conmovedor viaje, en el que los bufones evidencian, burlándose, el carácter absurdo de la organización de la vida de los hombres.

Avasalladora, exquisita, soberbia, imaginativa, elocuente, atroz y original, son algunos de los múltiples calificativos que recibe esta obra y que la convierten, sin duda, en una de las piezas teatrales que dejará una profunda huella en la historia.

Los boletos se encuentran a la venta a partir del 19 de julio de 2010. Se pueden conseguir en las taquillas del teatro y en el sistema Ticketmaster, al 5325 9000 y en www.ticketmaster.com.mx

lunedì 12 luglio 2010

"DOMINGO, MALDITO DOMINGO"

El parte meteorológico de hoy anuncia, y.. anunció un tiroteo de escenas.

Solamente para que conste en acta, no es buena idea traer al desasosiego en el bolso mientras esperas que empiece una función. Es mejor dejarlo a Pessoa en el librero, eso ya lo sabes... sobre todo si es domingo y tú recièn vas llegando, recièn te reconoces.

Solamente para que conste en acta, deberìas leerte algo màs tranqui, al Graves... maybe baby.

Cuando te duela la cabeza y defiendas tu negación a tomarte el medicamento ése con terminación en "am", bebe agua. mucha agua.

Solamente para que conste en acta, al parte meteorológico se le ha venido encima un huracán que estuvo fuera de control, que dejó de ser predecible. El desastre natural convierte al verano en charcos que en un parpadeo mutan en inundaciones. Solamente para que conste en acta, es una linda imagen. ésa, la del charco convertido en inhundación un domingo mientras conduces sobre el asfalto que te dice en cada semáforo que sí, que puedes conducir. Que llegaste, que vas llegando y que sí, ya puedes conducir. El diagnòstico ha sido favorable. este útlimo, al menos. Sólo para que lo sepas, no sè si in-hundaciones va con h o sin h. y si dejó de ser muda o si se rebela nomàs para joder en domingo y de pronto comienza a hablar, a decir que se niega rotundamente a seguir bajo esas circunstancias.

Cuando te salude tu gente y te pregunte còmo ha ido todo, bebe agua. mucha agua. Y cuenta... 1, 2, 3... Y luego responde sin ahogarte. Pregùntale a alguno sobre la h muda. sobre el hacer sin h. sobre el hacha y la hache. Sobre por què el nombre va justo con h. o sin... y què pasa con la p del segundo y la h del primero... y viceversa. què pasa con la doble l en la lìnea del ecuador.

¿Còmo suena la primera e sin h, la segunda h sin p. y la p? ah, es que es del segundo y al revès es del primero. e, h, muda. h, e, p. hablando. poco. empezando. con cuidado al decir lo que se dice. eso. en eso consiste dejar de ser muda.

maldito domingo.

sobre la mudez... solamente para que conste en acta, si a la h se le da la gana dejar de ser muda, si se atreve finalmente, puedes invertar la palabra "mudez".

El parte meteorológico te encuentra un domingo por la tarde. El pronòstico fue acertado. Llueve, la puta madre.

La escena es graciosa. La tuya, sentada en la banca frente a la vieja, no tan vieja escuela. Los bolígrafos en la mano listos pa escribir sobre la h muda de Troya y Hécuba y su historia y hacia apenitas llegàndole al dònde.

y la h de Cortès que quemò algo màs que las naves de aquella conquista destructiva en el puerto. dai, si tambièn piensas en eso, bebe agua.

Si se te olvidò el papel y tienes que acordarte y forzar un toque a la memoria, tarde para arrepentirse. Bebe agua, mucha agua.

Solamente para que conste en acta, el domingo es día de descanso. Si a tu cabeza no le quedó claro todavía y las zancadas son grandes porque llegas tarde al teatro con la tinta chorreando en el bolso, pintàndolo a Pessoa de azul, para un poco y bebe agua... Que comienza la funciòn y es Dostoievsky y su epilepsia hecha genialidad en escena.

Si extrañas un poquito un escenario con h de hacer, ciertos olores, ciertas voces, y el domingo te sume en la butaca haciéndote pensar que el arrepentimiento es parecidòn al miedo chafa al cuestionamiento neto, hìjole... bebe agua. No tanta, que falta un rato pa`l intermedio.

El parte meteorològico de hoy anuncia tormenta tropical con olas que llegan a las ciudades. Dai, di hola a este otro escenario, que estrenas en un mes.

Solamente para que lo sepas, tú... sí, sí. tú. solamente para que lo sepas, es domingo... Aquello que te hubiera gustado decir, o no decir, que te hubiera gustado hacer o no hacer, aquello que viene a la cabeza y se acomoda (tarde según tu actual parecer), sirve, tanto cuanto... Es demasiado pronto... toma agua.

Domingo... maldito domingo. Tienes que aceptarlo. Te... los domingos.

Tà bueno que la h estè empezando a dejar de ser muda, a hablar poco... Es demasiado pronto... decir lo necesario. Y tomar agua.

Toma agua. Es domingo. Y realmente es un dìa muy estùpido para arrepentirse.

giovedì 8 luglio 2010

mercoledì 7 luglio 2010

"BUENOS AIRES APESTA"

Mateo despertó con la sorpresa de que al reloj le había parecido que una huelga no vendría mal después de 10 años de funcionar indetenidamente.
Se pegó una ducha rapidísima para salir. Lo haría esta vez aunque el exterior fuera como dulce de leche enmolado, alegría comprada en la esquina, alfajor caduco. Todo era un asco sin ella. Desde que no estaba, el mundo había venido girando mal. Hoy sería diferente, pensó. Salió sabiendo que igual el sol le jodería la mirada mientras sus pasos torturaran las aceras hasta el café. Corrientes estaba horrorosa. Las marquesinas apagadas agrietaban los recuerdos de los buenos tiempos. Entró al café y la vio. Quiso acercarse y pedirle perdón, esa era la intención; lo había ensayado ya en el espejo. Quiso tomar valor, caminar tranquilo hasta la mesa y decirle lo siento. Pero no pudo. Su corazón se detuvo en la entrada. Cayó al suelo. Al corazón como al reloj también le pareció que era tiempo de parar. La gente tapó la puerta. Ella no alcanzó a verlo, salió del café y entre las ambulancias y Córdoba se perdieron sus pasos. La ciudad era burda y escandalosamente gris. Ausencia. A eso olía Buenos Aires cuando ella volvió a su casa sin saber por qué él esta vez tampoco había llegado.

"DEL OTRO LADO DE LA CAMA"

Hace no mucho tiempo…

Hace no sé cuánto tiempo que podía quedarme a perder los minutos, las horas entre la parte izquierda de la cama y el insomnio.

Hace no sé cuánto tiempo… me acuerdo… ¿me acuerdo? Y sí… Creo que aún me acuerdo, me parece que todavía puedo recordar una tarde en la que hacía cosas que le gustaban, por ejemplo, quedarme callada. Quedarme callada cuando mi naturaleza es hablar hasta por los codos. Quedarme callada porque sabía que él lo necesitaba… Así, sin pensar que algo andaba mal. Callarme sólo para escuchar que no decía nada. Y con ese decir nada estaba todo. Pasar una tarde entera viendo videos que le gustaban y jugar x-box con sus amigos a pesar de que me aburría en la segunda partida. Eran realmente buenos los días a su lado.

“You are the only one” dijo una noche. Y luego no dijo nada, y tomamos un taxi de regreso a su casa y no dijimos nada… Pero yo sabía… Yo supe. Y entonces cambió todo. Con un par de palabras dichas desde la nada, lo ví… y ví esa mirada y supe que no tendría otro remedio que decirle “sí” a todo. Así como él se dio cuenta inmediatamente de mis puntos flacos, así como en un segundo se percató de mi talón de Aquiles, de los muchos que tengo y en lugar de aplastarlos, los mordió entre sus sábanas mientras se lo pedía en voz bajita.

Hace no mucho que mi voz no taladraba su cabeza un martes temprano diciéndole: “la puta madre, es re tarde. Me voy, no sé si hay algo en la nevera, no sé si quedó algo de ayer”.

Y hoy… Hoy lo veo dormido. Me despierto un martes intentando romperle la madre a la rutina, lo beso como hace siglos que no lo hago… Se da vuelta, se corre hacia el lado opuesto de la cama, aquél del que juré no moverme para dejarlo dormir, y se da vuelta. Y soy nada. Se da vuelta en la cama en un martes y me doy cuenta, me doy cuenta...

Antes intentaba abrir los ojos y balbucear algo, lo que fuera, intentaba hacerme sentir bien, desearme un buen día, un “nos vemos para cenar”…

Hoy apenas abro los ojos para verlo dormido y saber que da igual que yo esté ahí o no.

Salgo del apartamento pensando en aquella noche en la que dijo “you are the only one” con un vaso en la mano, con una sonrisa, con ganas, sabiendo que podría ser, pensando en lo que pude ser… En que soy sólo un ser humano más en este asco de planeta, en que se me perdió el espacio y el tiempo para decirle que me es importante.

Eran realmente buenos los días a su lado… Hasta que todo se fue a la mierda. Hasta que nos perdimos el uno del otro entre el 4º y el 5º piso del edificio. Hasta que dejó de importarnos si necesitábamos hablar.

Y él, él hace un intento enorme por hacerme sentir que todo marcha bien. Pero los dos sabemos que da exactamente igual que yo esté o no esté ahí, en ese lado de la cama.

martedì 6 luglio 2010

"TEMPORAL"

Eran las 5:00 am. El parte meteorológico anunciaba que el huracán "Alex" había subido de categoría. Era ahora mucho más peligroso. La chica del clima recibió el informe; tendría que recomendar abrigarse y evitar olvidar el paraguas. El huracán, por cierto, golpearía al golfo también. La ciudad sería un caos, además.

La mañana aparecía entre nubes y edifios y gotas de agua que entorpecían el paso de cualquiera.

La chica del clima salió esa mañana ya con la previa de cómo estaría climatológicamente el día.

Solamente para que conste en acta, ella, que tenía la estadística de las condiciones climáticas, que sabía en qué momento tal vez saldría el sol y cuándo dejaría de llover, no se imaginó que "Alex" llegaría doblando una esquina tirándole mucho más que el papeleo con mapas y números.

No hablaron demasiado. En la calle, el encuentro accidental, el primero, fue breve. Él venía cubiréndose de la lluvia con un maletín pequeño que formaba una figura típicamente imposible de ser seria, y ella entrecerraba los ojos mientras caminaba en contra del viento con su gabardina cerrada hasta el cuello.

Doblaban la ezquina y se toparon típicamente al dar la vuelta cada uno con su prisa personal, con la mente ubicada entre no perder la marcha del paso y llegar a tiempo. El choque fue duro, lo suficientemente duro como para que los sacara del encimismamiento cotidiano. La hebilla del maletín de él le dió a ella justo en la parte de la ceja, causando un brote de sangre pequeño pero escandaloso. El se escusó y ofreció acompañarla hasta un consultorio médico, ella medio atolondrada, dijo que no era necesario, que iría a la farmacia y que se pondría un bendolete. Miró el reloj y le advirtió que tenía que darse prisa, que era preciso llegar al canal de televisión en el que trabajaba para dar su predicción del tiempo. Sin embargo, él la tomó del brazo y la llevó hasta su auto, que no estaba lejos, diciéndole que después la llevaría al canal y que así llegarían más rápido.

La sangre no debaja de chorrear.

Pararon en una farmacia. El tráfico era total. Él se bajó del auto, ya sin importarle mojarse y volvió con un par de gasas y cinta adhesiva. El fenómeno climatológico los encerró en el auto y en el tráfico. Él, con calma le curó la herida. Había olvidado el alcohol o el mertiolate. Ella lo observaba de cerca los gestos que su rostro hacía al colcarle con cuidado la gasa y pegarla con la cinta.
A ella poco le importó la falta de alcohol o mertiolate. Él tenía las manos más cuidadosas que jamás había visto. Pensó que tal vez era doctor. A él no le importó llenarse todo de sangre. Ella tenía los ojos más atrayentes, el olor más rico que había percibido en mucho tiempo.

La herida dejó de sangrar. Paró de llover. Arrancaron el auto. Él condujo sin preguntar a dónde.

Después de un par de horas de plática, se encontraron en la carretera.

Otras dos horas... Alex se llamaba quien la llevaba entre cirrus y stratus en un motel de la autopista.

Pasaron todo el día allí. Toda la noche.

Cuando el reloj marcó las 7:00 am ella estaba lejos de decir si llovería o no, sabía sólo que se encontraba dormida en medio del huracán.

No llegó al canal a recomendar vitamina c y abrigos.

No fue más la chica del clima del canal 12.

Solamente para que conste en acta, algo que no le dijeron del parte meteorológico es que los fenómenos climatológicos son también caprichosos.

No se podía sentir mejor entre los restos de la tormenta y la cama caliente cuando se asomó a la ventana.

No, no. Ese día no salió el sol. y "Alex", húracán, temporal, se fue a media mañana.

NUMERO SBALGIATO. scena 2.

SCENA 2.

Lei é seduta n una sedia. La luce é tenue. ha il telefono nella mano. Sono le 3 am.

Chiama. corta e chiama una altra volta. Si ascende l´altra parte dello scenario.

Lui é lí. Il suo telefono suona. Aspetta. Il telefono suona 5 volte. Lei quasi corta, ma alla fine lui risponde.


Lui: Pronto?

Lei: Ciao. Sono io.

Lui: Ciao...

Lei: Io...

Lui: Si, si. Tu...

Lei: ...

Lui: Sai che ora é?

Lei: No, ma, aspetta che ti... Scusa, deve essere tardissimo. Dormivi?

Lui: No. Come stai?

Lei: Vorrei sapere ´na cosa... e va be... sto giú, arrabiatta, confusa... Ma, sucsa, so che é tarde. Ti chiamavo perche volevo dirti qualcosa. Un qualcosa che non so come strutturare.

Lui: Ma dai, non é tanto tardi.Sai che no... Cosa vuoi dirmi?

Lei: Perché hai fatto quello? perché mi hai detto tutto ció, perché cosí? cioé, sai che non ti... perché l´hai fatto? non voglio littigare. Soltanto volevo...

Lui: Dove stai? e anche io potrei domadare perché hai fatto ció che hai fatto?

Lei: Lontano, non ti preocupare. Ti ho giá spiegato. Ti ho detto varie cose, ti ho detto che ho un casino, ma chi pensi che sono e chi sei per dirmi quello allimprovvvviso?

Lui: Non so chi sei. Pensavo che cominciavo a saper ma non lo so, mi sono stato... Ed io ho abbastanza con me stesso.

Lei: Capisco. Ma io non ti avevo chiesto di avere cura di me.

Lui: Lo so. peró io...

Lei: E so che ti ho fatto sentire bene e poi non tanto, so che pensavi che io ero un´altra, ma sono tante cose... lo so, ma quello che non capisco é perché se dicevi che stavi bene...

Lui: Lo sai perfettamente. Sai che c´é paura e sai che a volte non si sa dove si nasconde.

Lei: Ti ho fatto sentire paura.

Lui: Si.

Lei: ...

Lui: Dove sei?

Lei: Lontano.

Lui: ma stai bene?

Lei: Si, meglio.

Lui: Se hai chiamato per sentire un perdono, mi dispiace, ma non lo sentirai. Sei stata una stronza.

Lei: Non ho chiamato per sentirti dire "perdona". So che posso trovare scuse nelle rocce e che probabilemente li troveró prima lí. É soltanto che volevo saper perché sei stato cosí. Cosí codardo.

Lui: E perché pensi che ti diró? perché pensi che ho voglia di parlare con te? di seguire ascoltando?

Lei: Perche non hai... perche forse non ti dá per dire nulla. perche puó essere, non sai. E ti fa paura non sapere o ti fa piú paura sapere.

Lui: Brava! Ha parlato la profesoressa!

Lei: E va be.. Scusa, ma certamente, é tardi.

(Silenzio) Lei si alza, cammina mientre gioca con il teléfono.

Lui: Senti... Io non ho nessuna obli... Non so chi sei. Tutto é ´na merda. Avevo pensato che con te potrei...

Lei: Ma ho dovuto... dopo tutto...

Lui: Bene. Sei una sconosciuta.

Lei: Né io so chi sei.

Lui: Inoltre, dovevo farlo, dovevo dirtilo.

Lei: Ma dai, perché cosí, perché amazzare? perché farmi sentire peggio? Dai, sei forte, certo?

Lui: Non cambiare le cose. Vedi tutto come ti pare...

Lei: E, ti pare che mi ha sembrato meglio finire n una strada dopo sentire quello?

Lui: Dirai che non é vero?

Lei: Si, lo dico.

Lui: E allora... fermati.

Lei: Ma ti ho fatto male? dimmi, veramente ti ho fatto male?

Lui: Non capisci un cazzo.

Lei: Ok, é tardi. é troppo tardi. Ci sono domande che devi chiedere prima, e ci sono persone a cui non dovrei avere chiesto niente mai.

Lui: Ma,che te ne frega, comunque... Non ti ho fatto male. Le parole non brucciano.

Lei: Hai ragione.

Lui: Lo so... Solo ho detto alcune cose che veramente non...

Lei: Lascia...

Lui: Cosa?

Lei: ...

Lui: Con chi vuoi parlare?

Lei: Scusa, mi sono stata sbagliata. Pensavo che... Non é il numero corretto.



(Oscuro)